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"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

miércoles, 4 de julio de 2012

HISTORIAS DE LA SELVA: TARZÁN Y CHITA SE TIRAN LOS TRASTOS.

En el reino de las bestezuelas selváticas se reproducen, si no con frecuencia, sí en algunas memorables ocasiones, situaciones de la vida del común de los mortales.

La selva es un lugar que en muchos aspectos es comparable a algunas parcelas de la vida cotidiana de la sociedad, llamémosle, por llamarle algo, normal.

Es un lugar que en las películas, mientras te comes unas palomitas, elaboradas en una caldera cuya última limpieza se efectuó allá por la época en la que Viriato pastoreaba a los familiares pretéritos de Rodríguez Ibarra, allá en la Lusitania; mientras te metes metros cúbicos de gases emanados de una insípida coca-cola, que después te harán asemejarte al acorazado Bismarck en su última batalla, en tu afán de poder embutirte en los pantalones, parece algo paradisiaco y de enloquecedora belleza.

Es la selva un lugar donde se esconden, a la espera de poder arrearte un mordisco allá donde más duele, o de meterte un aguijonazo repleto de ponzoña, o de succionarte la sangre, a la par que te inoculan unos simpáticos y sandungueros parásitos, que después recorren tu organismo hasta llegar a la retina, para que puedas verles bien mientras te van devorando poco a poco, y es que cortesía y gentileza a raudales no les falta, no señor.

También reptan cariñosísimas representantes del mundo reptiliano, sector ofídico, cuyo cariño sin límites les lleva a proporcionarte unos abrazos tan efusivos, que en su afán de demostrarte su amistad, te rompen toda la parrilla costal, sin apercibirse de que eso duele mogollón, y para corregir su entuerto, te invitan a visitar su aparato digestivo, con lo cual, aparte de dejarte sucio como camiseta de mugroso del 15 M, te dejan también algo muerto, detalle intrascendente para seres de tan cortas entendederas, pero bastante molesto para el engullido, en general.

Y todo eso en un revoltijo de detritus de embriagador perfume a aromas del zorromacho, semejante en su espesor y textura, que también poseen ciertos efluvios, al que despiden las muchedumbres que se agolpan en autobuses y metro, y que alcanzan su mayor esplendor y gloria con el alzamiento del alerón, provocando un rugido odorífero semejante al que produce el Discovery en su lanzamiento.

Bueno, pues en esa selva, habitan, moran y discurren plácidamente las vidas de dos bípedos implumes, cuya convivencia, en estos últimos tiempos, había alcanzado unas cotas de enfrentamiento conyugal que amenazaba acabar como el Rosario de la Aurora.

Y así se recoge en las crónicas selváticas 

Me refiero a Don Tarzán de los monos y la mona Chita, Doña Concepción para los no allegados.

La mona, Doña Concha, nada que ver con la Piquer, echaba leches por un colmillo porque Don Tarzán, que es un relamido, salvaje pero cursi cual perdiz con ligas, y al fin y a la postre un advenedizo en los territorios de la selva centroafricana, donde se sirven jugosos muslos y lomos de negritos porteadores de los equipajes de shalakoffs, saharianas y demás habitórtolos de los cutres galanes hollywoodienses, conocidos por el negrerío local como bwanas (joputa-cabrón-mecagoentusmuertos, en el sincopado idioma negrata), pretendía conseguir un puesto en el concejo selvático, desplazando sin miramientos a un primo suyo que, de vez en cuando, le hacía un repaso de bajos a Doña Concha, muy liberal ella en cosa de sexo, fornico y libidineces varias.

Cuentan las malas lenguas que en realidad lo que pasaba era que Don Tarzán, muy remilgado él, muy mistingué él, como cierta cacatúa del concejo, en minoría, no gustaba de tanto pelo y tanta arruga, y claro, ya se sabe que el despecho a una dama trae fatales consecuencias.

Bueno, pues llegado el momento de las votaciones para la elección a la cámara de representantes de alimañas, bichos y sabandijas selváticas, Doña Concha, tan atareada en urdir mil y una maldad y putadas varias, además del tiempo, eras más bien, que dedicaba a estucar su facies, se empadronó en un distrito donde sus compinches no gozaban del predicamento de los demás animalillos selváticos, mas fuera del tiempo y forma para ello requerido.

Y ahí, Don Tarzán, que es un águila de aguda vista y reflejos rápidos cual centella, presentóse sin previo aviso en la morada donde decía habitar Doña Concha.

En vano fueron los gritos de llamada.

Inútiles resultaron los aporreamientos en el pútrido tronco del antaño vigoroso árbol donde dice que pasara inolvidables momentos con su primate primo.

De nada sirvieron las llamadas a Doña Concha con su atronante, aunque algo atiplada voz.

Doña Concha no apareció.

Y Don Tarzán, lleno de justa ira, denunció a la casquivana mona al más alto tribunal encargado de resolver los asuntos de representación popular de los habitantes de la jungla.

Y como a Don Tarzán, que aunque cursi hasta decir basta, en esta ocasión le asistía la razón, anda en estos días Doña Concha, Chita para los amigos, aunque ella prefiere que le llamen Maritere, no se sabe bien por qué, anda estos días más cabreada que una mona de zoo a la que le hubieran metido una guindilla en un cacahuete.

El caso es que, no sé muy bien por qué, tanto el escenario, como los personajes, me recuerdan algo familiar.

Yo propondría para su escenificación en una película de este drama familiar, como protagonistas, a estos dos personajes de la vida pública:


Maritere en el papel estelar de Doña Concha, la mona cabreada. En momentos de recortes, la elección del personaje para ahorrar en maquillaje, es fundamental.

Esteban "o sea, oyesss", en el papel de D. Tarzán de los monos del prepucio corto.

5 comentarios:

  1. Me gusta la elección de protagonistas para representar a los dos selváticos que citas. Les va al pelo y al culo.

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  2. O sea, oye, tal para cual. Pero me da que, del sillón del consejo del Amazonas, a la Chita no la mueve nadie, y quien arderá por la guindilla en el maní será el apuesto Tarzán. (Digo apuesto porque mirando a la Chita, que quieres que te diga... resulta un bellezón)

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  3. Con un reparto estelar como este no se como andarías en taquilla, pero tirando de subvención igual te haces un buen verano.
    Por cierto ¿Es verdad que cuando aporreo la puerta por la chimenea salieron miriadas de murciélagos?.
    Saluditos.

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  4. Juas juas tú también has escuchado a Federico esta mañana ¿verdad? hoy te has regodeado un poco antes de entrar en materia y andaba pelín despistada en principio, pero has rematado muy bien.

    " Bwana, yu-yu, ¡pachi, pachi!"

    Si ese ñoño es Tarzán, no quiero pensar en quién interpretará a la dulce Jane...

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  5. Muy bueno, Capitán... aunque me costó cogerle el hilo a la historia. Rebuscada, como tiene que ser un esperpento como este.
    ¡Qué bueno! Imagines lo que imagines, todo está revestido de un halo cómico cuando se habla de la Consejera y el Olvidado.

    Un abrazo.

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