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Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

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SALVEMOS AL TÍO PEPE.

jueves, 27 de septiembre de 2012

...Y SE ME IRRITAN LAS ENCÍAS.


Últimamente, al escuchar las noticias varias, reales estulticias por doquier y reuniones de mugrientos de aspecto, condición y espíritu, me sucede como a ese señor mayor que sale en un anuncio de pegamento para piños postizos, al que se le menean más que la caravana de John Wayne, y que la holgura entre la piñata y las encías hace que se le introduzcan restos alimentarios, y vaya usted a saber que guarradas más, aunque el buen hombre tiene cara de ser normalito, y claro acaba diciendo mientras empuja con un índice las antiparras...y se me irritan las encías.

A mí, la verdad, es que ya se me están irritando, además de las encías, por la bilis que asoma entre las comisuras de mi boca por el reflujo que me provocan las náuseas, otras partes pudendas de mi anatomía, a la par que adquieren un volumen que ha hecho exclamar a alguna: ¿llevas un balón en el bolsillo, o es que te alegras de verme?.

Pero vayamos por partes, que diría el forense, que hay para todos, y son muchos.

Cuando ya creíamos que había superado todos los límites que la mente humana es capaz de imaginar, cuando pensábamos que había aprendido, tras largas décadas de toda clase de meteduras, y roturas, de pata, nos sale con una nueva borbonada.

Y es que a menudo olvidamos que los Borbones "ni olvidan, ni aprenden", y yo no sé si es que se quiere pasar de listo, o como es genéticamente constitucional en esta estirpe de regios trasegadores de licores fermentados de alta graduación, no han aprendido de sus ancestros y llevan camino del puerto de Cartagena. Otra vez.

La verdad es que si bien es cierto que queda muy aparente eso de tener un Rey, por aquello de las tradiciones seculares, especialmente cuando va a una recepción vestido de frac, vistas las payasadas a las que nos tiene acostumbrados, y que maldita la gracia que tienen, prefiero tener a Gaby, el de los payasos de la tele, al fin y al cabo era más gracioso, se ganaba la vida honradamente con el noble oficio de payaso, y encima soplaba un saxofón bastante bien y no de cualquier recipiente que contenga algo que huela a alcohol. Y si tenía alguna putilla, ni lo sabíamos, ni nos costaba dinero a los contribuyentes.



La última, la que posiblemente sea su última pirueta, salvo que se dé prisa la coalición de descerebrados Patxietarra, ha sido en lo que con un poco de suerte sea la Nova-Kosovo occidental, o Guardioluña, o Masaluña, o Trincaluña. A elegir.

Y con ese tema se me irritan las encías porque he de confesar que tengo el corassón partío.
Porque, la verdad, no sé que me pone más cachondo de dos posibles situaciones, Una es  el que se les permita celebrar una consulta, o que gane las elecciones por mayoría absolutísima aquel que lleve en su "pograma" la independencia de esa reserva espiritual de la podredumbre en su estado puro, y que se les obligue, aunque sea a patadas en las ingles, y hasta en el cielo del paladar, a independizarse, y así poder dejar de oír sus gemidos lastimeros, que no hay nada más desagradablemente empalagoso y vomitivo que escuchar a un político catalán nacionalista (y a su recua de votantes y lacayos) quejarse y lloriquear por el expolio que España en general, y Madrit en particular, llevan perpetrando en su maltrecha economía.

Al fin y al cabo ellos fueron los que tuvieron la generosidad de someter a aquellos emigrantes, especialmente andaluces, a una dulce esclavitud a finales del siglo XIX, con la recompensa de ver crecer y enriquecerse a una burguesía que despreciaba a los payeses que hablaban una jerigonza arcaica, mientras que ellos se entendían tan ricamente en ese castellano que ahora desprecian. 

Pero claro, es que ese enriquecimiento lo necesitaban para poder vestir correctamente para recibir entre vítores al Dictador que les libraría de la chusma socialista que durante la guerra civil, y cinco años antes, amenazaba con arrebatarles lo que tanto sudor ajeno les había costado conseguir. 

Y si les hubieran pagado mejor, más vino habrían bebido en los bares y peor les hubiera ido en la vida convertidos en borrachines y ludópatas de julepe de bar de pueblo.

Y la otra es la posibilidad de ver como la ropa interior de esos padres de la patria catalana cambia de color por la diarrea que les produce el ser conducidos por la fuerza pública a los calabozos, donde podrían confraternizar con sus primos hermanos, que retozan también entre la basura, más elemental y prosaica, cierto, pero más natural y nada disimulada, las ratas y cucarachas.

Y ante esta perspectiva, a nuestro primer ciudadano, no se le ocurre nada más imaginativo que eso del diálogo y no caer en el abatimiento infecundo.

El único abatimiento infecundo que se me ocurre, así a bote pronto, es el abatimiento y desazón que le puede entrar a quien se dedica a sodomizarte y ve que no te puede dejar preñado.

Este tío, con todos los respetos que se pueda merecer, algo que es más que dudoso, cada día está más p´allá. 

Al paso que va, como todavía queda en mí algo de caridad, le recomiendo que vaya al Corte Inglés, antes de que tenga que cerrar, y compre los billetes para un viaje de ida a Nueva Zelanda que de momento, y mientras que los catalinos no decreten lo contrario, es lo más lejano de nuestro país, y que debe ser el único país donde no haya cazado animales, o fortunas.  

Y a lo mejor hacen la cuarta entrega del Señor de los anillos, le visten con una túnica color Whysky de Tennessee y lo convierten en el Señor de los Chupitos.

Otra de las cosas que irritan mis encías, es ver a esos mugrientos que rodean, un día lo que es peor, de chulos de merendero, que día tras día luchan denodadamente por ver quién es el que con más eficacia hunde lo que queda de nuestra nación en la más negra de las miserias, económica y moral.

Cierto es que, si por mí fuera, acabarían todos y cada uno de de ellos limpiando letrinas, mientras en sus ratos libres escribían un billón de veces: “no robaré, no estafaré la esperanza de mis compatriotas y trabajaré por el bienestar de los ciudadanos”.

Pero de ahí, a permitir que una pandilla de mangutas y mandrias, dirigidos por unos Stalin venidos a menos, rodeen la sede de la soberanía popular, por más inútiles y sinvergüenzas que sean los que se encuentren dentro, va un mundo.

Me dicen que los yankees han perfeccionado un método para disolver concentraciones y que nos vendría al pelo en estos casos, y que consiste en unos artefactos emisores de microondas.

Vamos, que a treinta metros de distancia, en cuestión de unos segundos, podemos comer huevos duros y almejas en su jugo hasta hartarnos, aunque me temo que dado su origen puedan resultar bastante tóxicos.

Aunque no sé qué puede resultar más tóxico, si eso, o  lo que día tras día tenemos que escuchar de nuestra clase dirigente.

Así que espero con impaciencia que alguien dé con una solución para que esos residuos tóxicos dejen de introducirse entre nuestras encías, y ya no se nos vuelvan a irritar.

3 comentarios:

  1. Has tocado todas las teclas de la inmundicia nacional y has debido de quedarte derrengado porque cansa mucho las neuronas hablar de tanta porquería.

    El Borbón está ya más amortizado que el brazo incorrupto de Santa Teresa de Avila y podría estar mejor en una peana con guarda-miedos alrededor para que no se caiga por causa de su cogorza permanente.
    En otras peanas, pero con rejas, habría que colocar a Rajoy abrazado a Zapatero y a Otegui.

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  2. Propongo agarrar a unos y a otros y con el de las birras Coronitas mandarlos al Sahel, donde los de al-Qaeda del Magreb les dirán amablemente lo que tienen que hacer previa orientación de sus orondos cuartos traseros al hacia el oeste.
    Saluditos.

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  3. Dices mucho y bien.

    Su Majestad mangas verdes ha podido comprobar cómo no se entiende la gente por mucho que se hable y se les consienta, porque resulta que es que hay cosas de las que no hay que hablar nada y no se puede jugar con las cosas de comer...eso sí, que lo haya ninguneado el chuloputas aldeano ese no me ha hecho la Mas mínima gracia aunque se lo haya buscado, para bien o mal es nuestro Rey y el otro un petimetre bufonesco de chichinabo que no creo que sepa ni dónde se ha metido con el ordagazo (bueno, ya ha dicho que luego no será más candidato, el marronazo pa otro) se le ha ido la mano por tapar sus mierdas.

    Todos los españoles somos los que vamos a votar masivamente que SE LARGUEN DE UNA VEZ pero con TODAS las consecuencias.

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