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Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

martes, 23 de octubre de 2012

NO SEA MENOS QUE UN GORRINO: ¡VIAJE EN BUSINESS!

Esto de la prensa digital es un chollo.

No hace falta acumular toneladas de papel, como sucede con la prensa escrita, para encontrar la majadería más sublime sobre la que perorar en la red.

Es cierto que los gorrinos son unos de los animales más parecidos al ser humano, tanto en su genética, como en muchos casos en su estética, y no digamos ya en su aroma corporal, donde a duras penas consiguen aproximarse, aunque les cueste y en muchos casos no lo consigan, a muchos representantes de los bípedos implumes conocidos, injustamente, como homo sapiens, si no se le añade el epíteto "hedionsis".

Y si tienen alguna duda, cojan un autobús en hora punta y, cogidos a una barra, esperen a que alguno de los pasajeros que comparten esa lata de sardinas levante el alerón.

Entonces estarán seguros de que los muertos vivientes existen.

Al menos los puercos de cuatro patas tienen una ventaja, y es que mantienen las cuatro patas pegadas al cuerpo, y así evitan que ese aroma a zorromacho se propague con tanta facilidad.

Aparte de que una vez muertos nos proporcionan sabrosas viandas, ya en forma de guiso, ya de embutidos, algo que no se puede conseguir con los de dos patas porque, aparte de que si te comes una manita de encofrador, por poner un ejemplo, que no es que yo tenga nada contra ese sufrido gremio de la albañilería, te acusarían de antropófago; seguramente el aroma profundamente embutido en sus carnes te haría entrar en un profundo sueño, tan prolongado como el de la Bella Durmiente, y a ver qué principito se te acerca a darte un ósculo sin echar el poto.

Está claro que los representantes del género suido se merecen todo nuestro reconocimiento y cariño, aunque solo sea por su generosa y desinteresada contribución a nuestra dieta.

Y de ahí, a que poco menos que con las ideas que se les ocurren cada poco tiempo a los dirigentes de la casta política europea, que a esos también hay que echarles de comer aparte, a este paso no va a haber ningún problema para acabar con el superávit de viviendas del país, va un paso.

De entrada, a las señoras de la noble especie porcina embarazadas (y que no se le ocurra decir algo tan soez y, vulgar y chabacano como cerda preñada, y no te cuento si dices puerca preñá, no sea que hieras su sensibilidad) , habrá que colocarlas en grupos.

Digo yo que será para que hablen de sus cosas: "mira María Jesús, le dirá una chanchita multípara  a una primeriza, y para lo de la hinchazón por la mala circulación pongo los jamones en alto y se me descansan una barbaridad". Otra les contará lo de aquella vez que tuvo veinte gorrinillos, y las virguerías que tuvo que hacer para poder darles de comer a todos con solo catorce tetas"; o aquella que, por su carácter reivindicativo, piensa reclamar un esteticista para que le libre de esos pelos que le afean su figura.

Y por supuesto, aprovecharán para poner a caer de un burro a sus cerdos esposos (dicho sea sin ánimo de ofender, solo es una referencia a su especie), por lo desordenados y adanes que son, con lo que la frase que a todos nos han dicho alguna vez en su vida nuestras madres, resonara insistente entre las futuras madres: "yo siempre les digo: el día que yo me muera se os va a comer la mierda".

Día llegará en que para el transporte de esas nobles bestias se tendrán que fletar autobuses de la clase "gran confort", como los que recorren nuestras carreteras, con pantalla individual de vídeo para cada pasajero ungulado, donde podrán, entre lágrimas de emoción mal contenida, ver las aventuras del cerdito Babe, mientras sueñan con la posibilidad de que sus vástagos puedan llegar a ser grandes estrellas de Hollywood.

Que duda cabe que puede que un día, cuando usted llegue a su casa, agotado tras una dura jornada laboral, o de aguantar a pie firme siete horas de cola del paro para cobrar el subsidio, le diga su mujer: "cariño, tenemos vecinos nuevos", a lo que usted, ingenuamente responderá: "no, si ya me había dado cuenta, porque no se quitan los zapatos de tacón en todo el día".

"¿Qué zapatos de tacón ni qué niño muerto?, lo que pasa es que son una familia de gorrinos, responderá la mater familiae.

"Ya, además son bastante guarros, ahora que lo dices, porque huele que alimenta estos últimos días".

"Ya me decía mi madre que me casaba con tontarra de categoría especial (nota aclaratoria: tontarra, dícese del tonto con derecho a balcón a la calle cuya tontuna alcanza niveles de delito; véase la voz Basagoiti, u Oyarzabal, esta última, además maricón filiforme); cuando digo cerdos, es que son cerdos, de los de cuatro patas, de los que se sacan los jamones, mamón".

Y si el marido, además de gilipollas, es eurodiputado, coincidencia muy frecuente, salvo honrosas excepciones, propondrá una disposición con rango de ley para que, además de proporcionar una vivienda digna a cada gorrino no humano y su piara, se les proporcione gel de baño de finas hierbas aromáticas, y esencia de Loewe para aromatizar su sonrosada piel.

Y seguro, seguro, que prosperará.

Y ya puestos, habrá que proponer que, para evitar discriminaciones para con sus iguales, viajen en business como un diputado cualquiera.

Y para que gocen de los mismos privilegios que sus primos, hagan de vez en cuando un crucerito con la señora de Toxo.

La familia siempre unida.

Esta crueldad debe acabar.

3 comentarios:

  1. Europa está supeditada al islam, eso es aceptado por muchos. Pues una manera de ir acabando con las granjas de cerdos, es esta nueva locura europea, que poco a poco nos irá minando los cimientos.
    Lo dicho, marchémonos de Europa, que estamos mucho mejor.

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  2. Y a dónde vamos, Doramas, si en están metidos en todos los rincones del mundo? No hay lugar del planeta que se libre de ellos. Eso mismo pensé yo cuando hablaron de los cerdos, que ya les estaban allanando el camino.

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  3. Ya te lo dije, "los amigos de las ladillas nos dejan sin pasteles y sin tortillas" y ahora les ha dado por el "Hermano Cerdo" y nos van a j..el jamón y el chorizo (eso sí merece una rebelión en toda regla)

    Hay que ver, manga ancha para el bicherío y rigorismo absoluto para los animales racionales de dos patas (podría hacer algún chiste facilón con la Merkel, pero me abstendré porque los oprimidos también tenemos lo nuestro en ganarnos el rancho)

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