CITAS FAVORITAS

"...una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos." (CONSTITUCIÓN DE LOS EE.UU)

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
(ABRAHAM LINCOLN)

¿Y tú, por qué los quieres tanto? —Porque vigilan el muro. Y dicen: "nadie va a haceros daño esta noche. No durante mi guardia" (AGUNOS HOMBRES BUENOS).
ALICANTE DESDE EL MACHO DEL CASTELL
EL MIRADOR DEL PONOIG

POLOP DESDE EL PONOIG

POLOP DESDE EL PONOIG

SEGUIDORES FIELES

CITA POLÍTICA CON ENJUNDIA

Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

martes, 9 de octubre de 2012

PARA OFRENDAR NUEVAS GLORIAS A ESPAÑA.

Anoche, harto ya de estar harto de escuchar los graznidos mitinescos, la verborrea incontinente, y las excusas de mal pagador, de esa especie de morros con patas, y con más silicona que la cerradura de un banco en día de huelga general.

Harto de soportar al vedettiísimo Antonio Jiménez pontificar sobre lo humano y lo divino, hablando por no callar hasta por el fondillo de los pantalones, e interrumpiendo a cada momento, si la situación lo requiere, que para él lo requiere siempre, y más si se advierte el menor atisbo de crítica a Mariano de sus amores.

Pues me puse a ver una peli.

Quizá fue el azar.

Quizá el subconsciente.

El caso es que puse El Cid.

Que no es un prodigio de rigor histórico es de todos conocido.

Que Don Rodrigo Díaz de Vivar seguramente no daría el tipo (físico) de Charlton Heston, seguro.

Y que Dª Jimena, señora de Díaz, no sería, con casi total seguridad, la bomba erótica que es (que la tuvo, retuvo) Dª Sofía Loren, es otro hecho igual de incontrovertible.

¿Es así, o no?

Pero aun infiel a la historia en los rasgos accesorios, y aunque todo fuera una ficción, una quimera, el mensaje, el poso que deja la visión de unos hechos históricos, cuando los españoles, bajo cualquier bandera, viniendo de cualquiera de los rincones de esta maltratada y maltrecha piel de toro, y vasallos de cualquiera de los reyes, luchaban todos contra el moro invasor, y por España, es cuanto menos, de una vibrante emoción.

He de confesar, sin rubor y sin vergüenza, que tengo que hacer desesperados esfuerzos por no soltar el moco (debe ser cosa de la edad, aunque de joven también me pasaba), cuando en la escena final, El Cid, nuestro Cid, a lomos de Babieca, cabalga por las calles de Valencia (que sí, que ya sé que es Peñíscola), y parados frente a quienes se preparaban para luchar y morir contra las huestes almohades de Ben-Yusuf, o del moro Muza o su puta madre (qué más da) por la liberación de su patria, castellana o leonesa, navarra o vasca, aragonesa, asturiana o gallega, el Rey Alfonso arenga  a las tropas al grito de: !Por Dios, por el Cid, Por España!.

Hoy se celebra el 9 de octubre de 1238, fecha en que según la historia, el Rey D. Jaime entró en Valencia.

Y ya nadie se acuerda de que algo más de cien años antes, en 1092, un vasallo de la corona de Castilla y León, puso los cimientos de la recuperada españolidad de unos territorios invadidos por el moro.

Pero claro, y eso es lo que más miedo y desprecio profundo me produce, está la tradicional ingratitud española y la conveniencia de aquellos que, amparándose en algo tan absurdo como el empleo de la lengua como hecho diferenciador, pretenden, si no ahora, a no mucho tardar, desgajar un territorio español, poblado por españoles, de la Patria común.

Atrás quedarán siglos de lucha por la liberación de la nación española del yugo opresor del islam.

Atrás quedarán, relegados al interesado olvido, por aquellos que sin pudor alguno pretenden apropiarse, al más puro estilo nazi, de la historia de nuestro pueblo, manipulando el lenguaje, que como dijera Confucio, y ya ha llovido desde entonces, es una forma de acabar con la libertad, todos aquellos que, al servicio de cualquiera de las muchas banderas, pero todas españolas, dieron su vida por España.

¿Acaso existiría alguna diferencia si, en lugar de entrar Jaime I en Valencia, por los azares de la Historia, hubiera podido conservar el Reino de Castilla y León las posesiones por el Cid reconquistadas?.

¿Serían las gentes de esta tierra tan distintas a las que ahora las pueblan, como si de Ganímedes hubieran venido?.

¿Acaso los colores de un pendón hacen distintos a los pueblos, o les cambian la genética?.

Que nadie me malentienda, aunque doy por supuesto que los nacionalistas, los cerriles apegados más a las diferencias, nimias e insustanciales por otra parte, que a las innegables igualdades entre los españoles de cualquiera de los rincones de nuestra nación, me van a poner a caldo.

Pero la verdad es que todo cuanto puedan decir me resbala, me la trae al pairo, me la suda, y que les vayan dando, porque es cierto que la fiesta que hoy se celebra, para mí, que considero que toda España es mi hogar, mi Patria, no me llega como a otros, cuya emoción no comparto, pero no desprecio.

Solo desprecio a aquellos que la utilizan para volver a convertir algo que tantos esfuerzos, tanto dolor y tanta sangre costó, en una vuelta a la caverna que supone el nacionalismo; por no hablar de la estrategia de algunos que actúan como cabeza de puente para el desembarco de quienes pretenden unir a esta parte de mi tierra a una nación artificial, devoradora de bienes ajenos y desagradecida y traidora. No sus gentes (aunque algunos, demasiados quizá sí), sino sus dirigentes.

Quizá sea que mis raíces, dispersas entre Vascongadas, Castilla, Valencia, Murcia, y quizá el pueblo judío, se revuelven en la tierra donde reposan sus ancestros, cuando ven por las calles de la tierra donde nací a unos bienintencionados celebrando un hecho histórico y sin poder evitarlo ayudan a quienes quieren quitarnos la doble identidad de valencianos y españoles para sustituirla arteramente por otra, también muy digna, pero que no es la nuestra, y menos aún si tenemos en cuenta para que fin se va a utilizar.

La típica trampa saducea en su estado puro. O como diría Mariano, si la celebras, mal, porque sacan partido los nacionalistas, y si no la celebras, mal también, porque parece que desprecias a tu pueblo.

La misma emoción me embarga cuando escucho el himno de esta tierra, para mí el más hermoso que he escuchado, ya sea en valenciano, ya en castellano.

Quizá sea porque aunque glose las excelencias de mi tierra, lo hace "per ofrenar  noves glories a Espaya/para ofrendar nuevas glorias  a España".

No a Cataluña, por más que le joda a Mas.

Espero que, aunque el Cid ha muerto, su espíritu permanezca.

 



4 comentarios:

  1. Dos temas y lo demás. El primero es que el ANTONIO JIMENEZ DE INTERECNOMIA cada día es más parecido a WAYOMING o el bolero sociata pero en pepero. Es igual de sectario o más. Y para colmo no deja hablar a los que puedan llevarle la contraria. Ese canal se ha transformado en un feudo de los que gustaban tener los de FE y de las JONS.

    El segundo se refiere a que no reces a Rodrigo Diaz de Vivar porque el Menendez Pidal nos engañó a todos y la realidad histórica de verdad es que era UN MERCENARIO pagado por los moros. Tomó Valencia no para los cristianos sino para un rival moro del rey moro de Valencia.

    Y en los demás, tienes mis bendiciones totales porque ya es ser idiota que los británicos alardeen de serlo cuando son descendientes directos de germanos (Jutos y Sajones salidos del corazón de Teutonia), y nosotros que somos realmente la primera Nación-Estado en formar un país unido ya desde tiempos de Sancho III de Navarra en el año 1000, andemos soportando a esperpentos de Circo que dicen ser Insuperables y Soberanos, sin citar la marca de Gonzalez Biass o de Osborne.

    ResponderEliminar
  2. La película puede ser lo que desee la gente, pero deja ese regusto de PATRIA y ahí es donde debemos ir, a unir y no desunir.
    Si fue cierto o no lo fue, me quedo con la leyenda y deseo que se repita haciendose realidad.

    ResponderEliminar
  3. Desde luego, el mayor mal que ha conocido España es la democracia de los politicastros. Un sistema urdido y mezclado con sapiencia no para dar la libertad al Pueblo, sino para forrarse a costa de él. Podríamos haber sido muy felices con un sistema putrefacto y corrupto, pero había que dorar la píldora con el tema de las Autonomías. Ahora, con la perspectiva del tiempo y las cagadas continuas a las que nos tienen acostumbrados vemos que no sólo fueron una mala idea, sino que podríamos haberlas sustituido por el jarrón más viejo que se pudiera encontrar en un almacen chino y tendría la misma utilidad... Ninguna.

    Las autonomías han sido la herramienta para que todoslos enemigos de España puedan despedazarla a placer y, sinceramente, celebrar el día de cualquiera de ellas no se sino celebrar el fracaso en el que nos hemos imbuido todos los que en su día salieron, de sobrados, a manifestarse por la autonomía de su región. Hemos creado el monstruo y muy dudosamente podremos ponerle coto, porque los que tienen el poder no quieren soltarlo y quienes de verdad debieran de ostentarlo, el Pueblo, no tienen capacidad mental ni valor para acometer el empeño.

    Un saludazo.

    ResponderEliminar
  4. Me encanta tu artículo, CT. Un 10 para tu párrafo final: Hemos creado el monstruo y muy dudosamente podremos ponerle coto, porque los que tienen el poder no quieren soltarlo y quienes de verdad debieran de ostentarlo, el Pueblo, no tienen capacidad mental ni valor para acometer el empeño

    ResponderEliminar

Aviso a navegantes: Debido a las incursiones de un troll faltón (pariente de una mora boba), me veo obligado a moderar los comentarios. Os ruego disculpeis las molestias.