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Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

domingo, 14 de octubre de 2012

SICILIA MON AMOUR.

Dicen que los médicos son un gremio corporativista a ultranza.

Y dicen también que lo que el médico yerra, lo tapa la tierra.

Ciertas ambas cosas.

Pero  no más corporativista que, pongamos dos ejemplos que todo el mundo, hasta el más acérrimo seguidor de Erkaiser es capaz de reconocer como del club de los corporativos sin fronteras: los periodistas y los jueces.

De los políticos no hablo, porque de los ofidios venenosos, que se encargue National Geographic.

Pero ese corporativismo, si bien deriva de una época en la que el médico era un señor al que se le respetaba y no se ponía en duda su diagnóstico, bajo pena de lavativa o purga con aceite de ricino, y al que en muchas ocasiones se veneraba su persona como si del mismísimo Dios se tratara; no es menos cierto que poco a poco, y en ello tuvieron una intervención decisiva, como para todo mal posible, e incluso improbable, o claramente imposible, los sociatas.

Recuerdo una anécdota que me contaba un amigo, de esos que entran tres en docena.

En una reunión, hace ya la friolera de unos treinta años, a un médico que tuvo la inspiración divina de marchar a trabajar al Canadá, le inquirían sobre las condiciones de trabajo unos, creo que en número de tres, camaradas, o sea, de la misma camada latrocínica sociata.

Cuando el pobre médico, exiliado al paraíso, relataba los pormenores de su vida laboral en ese civilizado país, cometió el desliz de decir ante las alimañas sedientas de sangre de licenciado, que trabajaba en régimen de dedicación plena para el Hospital donde prestaba sus servicios.

¡¡Coño lo que ha dicho!!.

Si a diez tiburones sumergidos en un estanque de LSD les echas un anca de la Chamosa arrancada suavemente mediante el piadoso método del tirón con caballo percherón, la agitación que se produjera, sería, comparado con la que se montó, como una riña de colegiales tetrapléjicos.

¡¡Eso, eso, dedicación exclusiva!!, ¡¡hay que trabajar en exclusiva para el Estado!!, ¡¡no como aquí, que encima quieren ganar dinero en la privada!!.

Creo que tuvieron que cambiar el enlosado del suelo antes de que las babas corrosivas, que manaban de las fauces de estos probos servidores del Estado (lo que no sé es si se servían o servían al Estado. Seguramente lo primero), amenazaran con provocar un conflicto diplomático con el Gobierno de Nueva Zelanda, que como todo el mundo sabe, excepto las víctimas de la LOGSE, y probablemente Tomás Gómez, son nuestros antípodas, al atravesar, como cuchillo candente una barra de mantequilla, el espesor de la esfera terrestre.

Bueno, a lo mejor me he pasado un poco y se hubieran evaporado al llegar al núcleo de la Tierra. Ha sido una licencia literaria.

Lo cierto es que si una de esas babas te salpica las piernas, ya te puedes ir haciendo un descapotable con una caja de coca-cola con ruedas, y retrovisores, para que no te multen los munipas.

El galeno, lejos de amilanarse, mirando con displicencia a las bestezuelas que seguían rezongando las bondades del régimen soviético, democrático, eso sí, con voz suave, pero templada cual acero toledano,  dijo a la concurrencia hambrienta de "señoritos médicos": sí, sí, eso está muy bien, pero,...pausa para apresar la atención de la audiencia, ¿sabéis cuanto cobro al año, en mano?.

Silencio atronador, porque se la veían venir, y cuando se las ven venir así, directa al agujero, aprietan las nalgas, pegan la espalda a la pared y se preparan para lo peor.

Pues catorce millones de pesetas. 

Y remató la faena con una estocada hasta la bola: si quieren alguien en exclusiva, porque piensan que contratan al mejor, tienen claro que lo tienen que pagar.

Y también fue este amigo el que me dijo: mira, como se escape una hostia, y haya cerca un médico, ya sabes quién se la lleva.

Esto viene a cuento de que acabo de leer en Libertad Digital que a un reputado cirujano cardiovascular, un señorito de esos que tras pasase hasta los 18 estudiando el Bachiller, 6 añitos más estudiando la carrera, otro preparando el MIR, cinco o seis más haciendo la especialidad, este señor, tras una cortita  carrera profesional de 50 años, algo conocido por el mundo porque hay un método de cirugía valvular que lleva su nombre y que ha salvado miles de vidas en todo el mundo, se atrevió, anatema y condenación eterna, a cuestionar la labor del Servicio Andaluz de Salud.

Denunció este Don Nadie, que existía una sistemática manipulación de las listas de espera quirúrgica, con lo que si usted estaba esperando una operación, le obsequiaban con una bonita autopsia, que siempre duele menos, requiere de una hospitalización cortísima, y con una hoja de bisturí, una sierra de metal y unas tijeras de podar, asunto arreglado (no es una broma macabra, se los juro, y se puede hacer muy bien). Además es muy barato y potencia la industria de las funerarias, con lo que se contribuye al crecimiento del país.

Eso debieron pensar los "responsables de la Junta", cuando se pusieron manos a la obra para desacreditar a este destructor de puestos de trabajo, que además, el muy inconsciente, no se daba cuenta de que si los operas, además de que te lo dejan todo hecho una leonera, con gasas llenas de sangre, hilos, y demás guarradas. Además gastas una barbaridad en luz, porque los cirujanos, que son unos manirrotos, se empeñan en encender los focos de quirófano, y que esté todo limpio, y que no haga frío ni calor, y que después les hagan curas (no que tomen los hábitos, no, que los curen).

Y si encima después no pueden trabajar, pues otro pensionista más.

Oiga y todo eso ¿quién lo paga?, a ver si al final el pobre Griñán va a acabar como el menesteroso Chaves.

Bueno, pues no acaba aquí la cosa, como este elemento pernicioso, médico al fin, se empeñó en que le estaban haciendo la puñeta, pues acudió a los Tribunales, y en un abrir y cerrar de ojos, solo siete años, le dieron la razón.

Y encima va y se queja, los hay que lloran más que Durán y Lérida, de que le amenazaron por teléfono, diciéndole que: "usted ha atacado al sistema, y el sistema acabará con usted".

¡¡Pruebas, a ver, pruebas!!.

Porque a ver, a quién va a creer uno, a un mindundi que solo le conocen en el mundo entero, y que fue a Málaga  a poner en funcionamiento una unidad de cirugía cardiovascular y le salvaba la vida de vez en cuando a un puto parado que lo único que hace es gasto, y beber en la cantina.

O al Consejero de Sanidad, que se desvela por la salud de todos, y si hay que sacrificar a algunos para que los demás vivan mejor, o simplemente vivan, o se mueran unos segundos más tarde, o que se mueran rapidito pero sin molestar; y que también es conocido en el mundo entero, aunque sea por formar parte de una cuadrilla que se quedó con casi mil millones de euros de los parados, al fin y a la postre era para sacar de la miseria a su familia, y como en Sicilia, la familia es lo primero.

Pero hay algo en el artículo que me hace tener más simpatía, si cabe, por este colega, con los cojones del caballo de Espartero.

Y fue el artículo que escribió sobre Bernat Soria, ese Ministro zapaterino que fue Rector de la Universidad de Alicante, según su "currínculo", que diría Don Manuel Chaves, durante los diez minutos que el legítimo poseedor del cargo salió a tomarse un cafelito; fue ese artículo, titulado: "Como darse la vida padre, hablando de las células madre", o como el otro que también le dedicó al mismo suripanto, cuando el zote monclovita le nombró Ministro, titulado: "Siempre tendremos un caradura de repuesto".

Otra cosa que denunció este atrevido, es que en las habitaciones de cirugía cardiaca, preparadas para dos enfermos, se metía a cuatro.

Y digo yo, ¿no van más apretados en el autobús urbano, y oliendo a cadáver de tres semanas proveniente de pilosos y sudorosos sobacos del proletariado. Y encima pagan?.

Pues sí que se han vuelto señoritos.

En fin, cosas de los Médicos, que son unos lenguaraces y unos desvergonzados.

Lo que no dicen las crónicas, es si su familia recibió un pescado envuelto en papel de estraza.

Porque desde que a Luca Brasi lo matan en "El Padrino", la Junta ya no es lo que fue.

¡¡Mio Consiglieri, Mio Griñano!!

Y es que Sánchez Gordillo no da la talla.





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