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Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

sábado, 3 de noviembre de 2012

¡¡¡AY QUE RISA, ME HAN REVENTAO EL BAZO!!!

La verdad es que puta la gracia que tiene que cuatro hermosas y guapas jovencitas, y aunque hubieran sido los callos más desagradables del planeta, o sea de Bildu, o incluso de la partida de asaltantes de tiendas otrora llamados izquierda unida o hundida, o incluso hasta que se hubieran parecido a la Chacón; hayan perecido bajo el peso de la locura, el desmadre, la borrachera, o algo más, colectiva.

La verdad es que me pongo en el lugar de los padres de estas cuatro angelitas, que espero que exista un Más Allá para que puedan disfrutar de algo mejor que lo que tuvieron en vida.

Pero es que en un país donde cíclicamente, y los ciclos son muy cortos, breves como el pensamiento decente de un político, o como el intelecto de muchos de ellos, nos majamos a palos, o elegimos a un imbécil como dirigente de la Nación, o glorificamos a un asesino de masas como si de un ser beatífico constructor de la paz y la concordia se tratara, no es de extrañar que las desgracias se repitan una y otra vez sin aprender de los errores cometidos.

Algunos se dirán, porque las luces no les llegan para más: ¡Bueno, hacía ya casi treinta años desde que sucediera la desgracia de la discoteca de Alcalá 20!, ¡tampoco es como para echar las campanas al vuelo y poner en entredicho la seguridad de estos eventos!.

La mejor respuesta a estos cenutrios, creo que, así a vuelapluma, no puede ser otra mas que: ¡si te hubieran chafado a tí  los cojones, no dirías eso, capullo!.

Por no decir eso tan socorrido de que: ¡A ver como te lo tomarías si le hubiera pasado a tu hija!, porque seguro que te contesta que, aunque él no tiene hijas, se pone en el lugar de los padres, y entonces, ante esa respuesta muy del estilo de un Federico Quevedo cualquiera, es cuando no hace falta que le machaquen los huevos en una avalancha, se los revientas tú de una patada, procurando, eso sí, haber pisado antes una mierda de perro, para que se le infecten los restos despachurrados de lo que una vez fueron unas gónadas.

Por otra parte, este es el país de la histeria política.

De momento, la alcaldesa de Madrit, ya ha cometido el mismo error, debe ser que lo tienen todo, hasta los errores, en gananciales, que su marido, Aznar, cuando en la crisis del 11M, se apresuró a hacer lo que ningún gobierno sensato hubiera hecho: dar explicaciones minuto a minuto, y claro, los sociatas, que son más malos que pegarle a un padre con un calcetín sudado, pero tontos, al menos por esas fechas, no lo eran del todo, con el apoyo inestimable de los que conspiraban en la SER, hoy en la COPE (las vueltas que da el mundo, igual que el MUNDO de Pedro Jeta), se la fueron metiendo dulcemente, empujoncito a empujoncito, hasta el orgasmo final, y de aquella eyaculación salió Zapatero.

Un mal polvo lo tiene cualquiera.

Pues ya ha salido la buena señora jurando, perjurando y, ¡como no!, prometiendo una comisión de investigación. A la vez que daba por cierto algo, que como dice el refrán: nunca digas de esta agua no beberé, ni este cura no es mi padre; y es que mientras ella sea alcaldesa no se alquilarán locales municipales para esos eventos.

Pues como venga la Gagá y diga que se le ha puesto en la punta del potorro dar un concierto en el Madrid Arena, veremos que hace.

Bueno, lo que hará será lo que sabemos todos, el concierto será allí, y la alcaldesa dirá que se han reforzado las medidas de seguridad, y todas esas excusas que dan los políticos cuando no han sabido callarse a tiempo en lugar de cloquear como una gallina en celo.

¿Culpables?, todos.

Y digo todos, y digo bien, porque aquí todos, absolutamente todos tienen culpa en mayor o menor medida.

De entrada, a las puertas del evento, en mitad de la calle, escoltados por los mismos policías que debieran evitarlo, ya se amontonaban trasegando a modo borbónico, o sea sin mesura, "sienes y sienes" de jóvenes.

Pero claro, aquí las leyes están para los contribuyentes, o sea para los que cada día vemos como una mano insustancial, pero de eficaz bandolerismo, hurga en tus bolsillos para sacarte unos euros solidarios con los que mantener la mangancia y vagancia institucional.

¡Si tiene usted cojones, salga a la calle a fumarse un pitillo y cometa el terrorífico error, para Ellos la vesanía intolerable, de encenderlo tres milímetros antes de traspasar el umbral del bareto donde toma el cafelito, y no le digo nada si lo hace con la cervecita en la mano!.

La que le pueden montar puede hacer que acabe con sus huesos, y la magra carne que su esquilmado sueldo pueda sostener, en la comisaría más próxima.

De los dientes no he dicho nada porque eso depende de si es usted de naturaleza parco en palabras, o por el contrario es locuaz hasta el extremo de, ante la admonición con todos los males del infierno por parte del guindilla de turno, se atreve descaradamente a decir: ¡pero si yo...!.

En el primer caso, será usted uno de los afortunados que podrá seguir royendo ese cinturón de cuero que le compró a unos negros en la calle (hasta que llegue al cartón, entonces además de la carne correosa del cuero, comerá puré de celulosa), y durará hasta que se vea el final de la crisis, aunque sea exclamando: ¡coño, por fin brotes verdes!, antes de estirar la pata, aprovechando ese espasmo final para darle una patada en los cojones al cuñado gorrón.

En el segundo, verá como ya no necesita ahorrar para ir al dentista, y su santa esposa se podrá hacer un rosario con sus dientes de marfil, para que pueda besarlos, cuando esté lejos de tí.

También alcanza la cosa de la responsabilidad a la Cifuentes, esa señora que se pone estupenda cuando se trata de darse pisto por proteger la Sede de la Soberanía Popular de los mangutas, pero que permite que los chavales se pasen la ley por los forros y chupen todo lo chupable hasta ponerse a tono. A tono para entrar y convulsionarse como un epiléptico en la silla eléctrica.

Tampoco parece que dentro de las habilidades de los munipas y maderos se encuentre una disciplina tan compleja como es contar.

Porque digo yo que colocar a los más espabilados del cuerpo, del cuerpo policial, que del otro los hay a manadas, en las cercanías del evento, y con un aparatejo de esos que le das a un botón y te cuenta los que van pasando. Tampoco es que les digas que cuenten con los dedos, que seguro que tendrías que pasar por la vergüenza de que alguno de los de la gorra te diga que solo ha podido contar diez porque se le han acabado los dedos. Aunque posiblemente los más espabilados llegarán a diez, usando los de los pies.

Pero claro, eso lo hacen los de los cines porque en ello les va la pela, y como el Ayuntamiento ya ha trincado la pela con el alquiler, pues se la suda si entran de más.

Tampoco debe resultar en extremo agotador para la mente de cualquier ser bineuronal, darse una vueltecita por el interior del local para pedir unos cuantos carnets de identidad y ver si hay menores, o si se está fumando, o si se está consumiendo lo que nadie debe consumir.

Vamos, que hagan honor a su nombre como Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al menos para algo más que para usar la fuerza para engancharnos el coche a la grúa. pero claro, eso da pasta al Ayuntamiento, y en este caso, como creo que ya he dicho, el Ayuntamiento ya había cobrado.

La sola visión del anuncio del evento, con una especie de proxeneta simiesco, dando unas azotainas en el culo de una jovencita, ya debiera ser de cárcel preventiva. Preventiva hasta que cumpla unos cincuenta años de encarcelamiento, tras lo cual se procede a juzgarlo y condenarlo a veinte más.

Resulta que la empresa, o mejor definida como agrupación de crápulas sanguinarios, tenía deudas con la Seguridad Social por valor de unos 20.000 euros.

Si tiene usted una empresa con deudas con el Estado y se le ocurre pedir una concesión administrativa, y además es usted una persona honrada, ya solo lo de ser honrado le inscribe por derecho propio en el Registro General de Sospechosos Peligrosos, lo más probable es que al día siguiente tenga a los del Juzgado en la puerta de su casa, acompañados por los GEO, para quitarle el piso, darle a su mujer una tarjeta de unos honrados asesores económicos de una empresa rusa que le facilitarán un puesto de trabajo en una empresa con un nombre parecido a: "La gruta del amor", "pague sus deudas cómodamente desde una cama", "ambiente selecto".

¿Qué esperaba nuestra protectora administración?, ¿que la gente joven se comportara como una asociación de melómanos nonagenarios en un concierto de Bela Bartok?.

Pues va a ser que no.

Lo normal es que dentro se desate la locura, que se consuma hasta la cola con las que pegan la suela de los zapatos, que se fumen hasta las hojas de la agenda del móvil, y que se desplacen por el interior como una manada de búfalos perseguida por Caballo Loco.

Si además no te das cuenta de que han contratado para controlar el evento a los ejemplares más fornidos de los gorilas del Zoo de la Casa de Campo, siempre y cuando no demuestren ser especialmente espabilados.

Pues ya tienes la tragedia servida.


Unos dirán que sí, que está muy bien que la juventud se divierta, que eso de vomitar hasta la primera papilla, tras trasegarse unos litros de cualquier matarratas elaborado en Corea del Norte, que solo ahí son capaces de fabricar semejantes brebajes, porque solo ahí son capaces de tanto sadismo con el prójimo, pues esas vomiteras fortifican los abdominales y destruyen la suficiente población de neuronas como para convertir a los osados consumidores en ciudadanos ejemplares.

Por mi parte, he de decir que jamás me han gustado (debe ser que mis gustos son muy extraños), esas fiestas en las que el cubata te deja el esófago como las llagas de un leproso con psoriasis; que la música te deja la audición como para necesitar llevar un baffle con altavoces de medio metro de diámetro en cada oreja y un amplificador de mil vatios conectado para poder enterarte de algo; que las cuerdas vocales acaban provocándote la asfixia tras la irritación causada para hacerte entender por el vecino de al lado; y que el hígado lo podrías envasar y venderlo en la tienda del Gourmet del Corte Inglés.

Pero claro, uno es así de rarito. ¡Qué le vamos a hacer!.

Tampoco creo que sea muy normal que se haya aleccionado, desde todos los medios de comunicación, a nuestras hijas en que lo normal es salir a la una de la madrugada, vestidas como si fueran a hacer la calle en una gasolinera, junto a cualquier suripanta, eso sí, bien pertrechadas de preservativos...por si las moscas, o los moscos.

Ni que la libertad sea hacerse esclavas del alcohol, el tabaco, las drogas de cualquier clase y de lo que algunos dan en llamar música y yo creo que deben ser los sonidos de la Filarmónica de Belcebú amenizando por toda la eternidad los tormentos de los condenados. Por joderlos un poco más.

Vamos, que nos lo ponen facilito a los padres para la educación de nuestros retoños.

A lo mejor es que, en el fondo, son tan misericordiosos que, aunque no se atrevan a decírselo a los padres de las aplastadas, lo que les gustaría decirles es que para lo que se les venía encima (y perdón por la alegoría), están mejor así.

No me extrañaría un pelo.

Y con estos....tenemos que sobrevivir cada día.


¿Cuántos caerán la próxima vez?. Porque habrá una próxima vez.

3 comentarios:

  1. Don Capi, aquí lo único que creo que funciona medianamente bien es CARITAS, y porque está muy lejos de nada que tenga que ver con políticos.

    El resto del país, desde "las autoridades" hasta los padres de familia, probes tan ocupados ellos que nunca tienen tiempo de ocuparse de sus hijos pero se sacrifican lo suyo yendo a una oficina, es casi casi como si hubieramos entrado de golpe en los modos y costumbres de los de Botsuana del Norte ( los del Sur creo que sólo se sacan los mocos con los pies).

    Lo dices muy bien con tu párrafo =

    " Tampoco creo que sea muy normal que se haya aleccionado, desde todos los medios de comunicación, a nuestras hijas en que lo normal es salir a la una de la madrugada, vestidas como si fueran a hacer la calle en una gasolinera, junto a cualquier suripanta, eso sí, bien pertrechadas de preservativos...por si las moscas, o los moscos."

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  2. Estoy de acuerdo, las responsabilidades de tan lamentable suceso están repartidísimas y se resumen en una palabra: negligencia.

    Nadie cumplió con su cometido, debería servir para la reflexión general, incluida la de los niñatos que ahora exigen, pero se colaban en cuanto podían, se metían pal cuerpo lo que pillaban y hubieran tachado de fascistas a los seguratas por cachearles.

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  3. A falta de estímulos más profundos, la masa y los eventos de masas son la alternativa de ocio para la gente joven.

    Nunca, jamás, he visto en mi vida a gente más deseosa de creer en algo. Por eso flipa tanto las payasadas del Halloween, que es todo puro mercantilismo y capitalismo.
    El DJ en cuestión, apodado "el chino" cobra mensualmente un millón de euros.

    Yo lo que más recuerdo de este tipo de tragedias fue la masacre del estadio de Heysel en Bruselas, con cuarenta muertos y precisamente me pilló en Francia y aquello fue un escándalo como nunca he podido recordar en mi vida.

    En fin, mi capitán. Estamos sufriendo una decadencia que terminará de alguna manera un día. No sé como, pero será otra cosa.

    Abrazos.

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