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Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

viernes, 2 de noviembre de 2012

SOLIDARIDAD: ¡TRABAJA, PAGA Y CALLA!.

El gobierno regional de Madrid ha decidido, al igual que el Glorioso y Nunca Suficientemente Alabado por los siglos de los siglos, amén, Régimen Butifarrero de Mas, imponer una tasa por la que todo suripanto, suripanta, o suripante, consumidor compulsivo de remedios de la farmacopea mundial, se rasque el bolsillo, además de los cojones mientras espera a dar la tabarra al galeno, o vocifera por el móvil en la sala de espera, o te pone a partir porque llevas un retraso de una hora (aunque cuando entra su culo pasa a formar parte del sillón sobre el que asienta); a ver por donde iba, ¡ah sí!, pues eso, que pague un euraco por cada receta que se le emita.

Cierto es que cada persona es un mundo, y que cada cartonero un universo en si mismo. Nota aclaratoria: cartonero, dícese del habitual del seguro que deposita ingentes cantidades de pedazos de envoltorio de los medicamentos que viene a saquear, normalmente de un lugar de la caja donde no viene el nombre, y que el médico ha de identificar, sin dudar un solo instante y con celérica presteza, por la descripción del tamaño y color de la pildorilla que contiene el envoltorio).

Pero no es menos cierto que, si no fuera por mi natural despiste con los nombres y las caras, sería capaz de acertar el número de demandantes de mis conocimientos,  rayanos en la sapiencia omniscente (de vez en cuando me doy una ración de autoalabanzas para poder soportar el que mañana será otro día de trabajo), y sobre todo, de cualquier remedio a sus enfermedades, reales o imaginarias, al igual que recordaría sus nombres y hasta su número de tarjeta sanitaria, dependiendo del día de la semana.

Cada día tiene su afán, dice el dicho popular, y su lista del seguro, añado yo.

Algo que me subleva cada día, es ese ser cuya edad puede oscilar entre los veinte y los sesenta, o más, o menos, que se te sienta con cara de la Macarena, presto a contarte sus cuitas, y que tras una dubitativa entrada al tema, se lanzan sin pudor y sin recato a contarte que desde hace unos días "parece que estoy con mocos y que toso un poco", "no fiebre no tengo, pero parece que me he lavantado un poco calentito, o calentita", calentito me tienes tú a mí, nenaza, piensas tú mientras te contienes prudentemente y te sube la tensión hasta las nubes; calentito te iba a poner yo de la somanta de palos que te iba a dar si fuera tu padre, cosa que afortunadamente no soy, porque si no ya estaría en el módulo de asesinos peligrosos.

Otro especimen especialmente tenaz y reiterativo, sagaz en detectar cualquier nueva pócima salida al mercado, y con una constancia digna de mejor empeño, en demandar soluciones imposibles hasta para la mismísima Virgen de Lourdes, de Fátima, o de Loreto, es el doliente de artrosis.

Suele pertenecer, o haber pertenecido, al género femenino, y su edad frisa en la séptima, octava o novena década de la vida.

Su súplica suele hacer referencia a esa dolencia de las rodillas, a ese dolor insoportable que no le deja dormir, ni vivir, que "no sé yo por qué el Señor no se me ha llevado ya de este mundo", recita mientras eleva los ojos al Altísimo, que como es natural no le hace ni puñetero caso. Y claro, yo no voy a desdecir a Dios mismo, y le hago el mismo.

¡¡¡¿Por qué tengo yo que tener estos dolores a mi edad, esto no me pasaba a los veinte años?!!!, brama la vejestoria, mientras suplicas a la deidad contemplando el crucifijo (que tengo encima de mi mesa, junto con la bandera de España en la pared, para suplicio de alguna que otra rojeras), que te dé fuerzas para no estrangularla y acabar así piadosamente con sus sufrimientos.

Sufrimientos, que reconoce la muy ladina, se alivian con las clases de Tai-Chi, o pilates, o el bailoteo en Benidorm, en esas reuniones donde deben intercambiar información clasificada sobre qué ibuprofeno hace más efecto, o como tienen el "colesterol malo".

Yo creo que eligen partenaire así, según tengan el "colesterol malo".

¡Mira Merengarda, te duelen las rodillas porque las tienes más gastadas que las bielas del coche de Elliot Ness, ten en cuenta que Viriato pastoreaba cabras cuando tú festeabas con tu primer novio!.

¡Ay no me diga eso doctor!, a lo que suelo contestar que le digo eso porque si le digo lo que pienso, salimos en los papeles. O en sálvame de luxe.

Y pide, y pide y pide.

Hace poco, una de las adictas, de las que consideran que lo normal es ir al médico cada 10 días, me dice: ¡Doctor, el cervoxan (un vasodilatador arterial) ya no lo dan!, ¡efectívamente, ya no está financiado!, contesto yo muy finamente, en un vano intento de desasnarla y que aprenda a hablar correctamente, labor estéril por otra parte.

Y dígame, ¿eso sirve para algo?.

Pues mira, a tu edad, las arterias las tienes más duras que...hago una pausa mental para no decir la barbaridad que se me viene a la mente...una piedra, así que no sirve para nada.

¿Y por qué me lo recetaba usted?, inquiere con mirada maliciosa más propia de Mefistófeles que de una dulce ancianita, dulce como la cicuta.

A lo que yo, sabiéndome atrapado en una maléfica trampa saducea, pero con la rapidez de reflejos que dan los años de trato a una ganadería más peligrosa que la de los Mihura, respondo mientras me inclino sobre la mesa en su dirección: ¡¡pues porque una vez intenté retirártelo y casi me sacas los ojos!! (el ¡mala bruja!, se ahoga en mi garganta antes de salir, a Dios gracias).

Y se queda tranquila. Bueno, tranquila hasta que salga y me soliviante al gallinero contando lo mismo, pero a su manera. Y ya se pueden imaginar cual es su manera.

Aquí, en la taifa valenciana, el sistema de cobro es de una sofisticación similar al del atraco al tren de Glasgow. Mientras que en otras, cuando el devorador compulsivo llega, pagando el 10% de los medicamentos, a la cantidad establecida de 8 ó 18 euros al mes, lo que "saca" de más, porque los cartoneros no consumen medicamentos, los "sacan", según su jerga, no tiene que pagarlo. Con lo cual, el truco del almendruco está servido.

Pero por estos lares, el sistema es algo distinto.

Exige la confianza en la Administración, la fe ciega en quienes han robado hasta reventar.

Tú pagas el 10%, y cuando llegas al los 8 ó 18 euros...pues sigues pagando. 

Eso sí, el Gobierno Regional, ¡uy, perdón, que regional es franquista!, quise decir autonómico, te ingresará lo que pagues de más en la cuenta por la que cobras la pensión.

Y juro por mis muertos, que Dios permita que mis ojos queden sin vista y mis huesos sin carne, que ¡¡¡hay quien se lo cree!!!.

Si ya pagando un porcentaje, que normalmente resulta una cantidad ridícula, ha descendido el consumo de toda suerte de medicamentos una barbaridad, igual que las visitas, salvo en los recalcitrantes de siempre, como tengan que pagar un euro por receta, voy a vivir en el paraíso.

Pero en realidad, el post no iba de esto, aunque conocida mi capacidad de divagar, ha sucedido lo normal.

En realidad de lo que iba es de lo que propone el Gobierno al Pacto de Toledo, que no pueda haber jubilaciones anticipadas entre los funcionarios.

Así, a simple vista o lectura, pudiera parecer que pedimos ser como los bancarios y otras especies de animales protegidos.

Pues no, lo que pedimos es que se pueda, como en cualquier país civilizado (sí ya sé que primero habría que civilizar este, pero todo a su milenio), que si te jubilas, a la edad que te salga de la punta del campanillón, cobres una pensión en función de lo que has cotizado. Pero aquí, no basta con que cotices por bastante más de lo que vas a cobrar; no es suficiente con que no te suban la pensión lo que sube la vida (para eso se puede invertir para que se revalorice el dinero que te sangran); no tienen bastante con pagar pensiones a quienes cobraron un sueldo en negro durante años echando la culpa al empresario que no te daba de alta, pero no a ellos que no ahorraron para la vejez o pagaron al régimen de autónomos.

Porque hay que ser solidario.

Pero cuando te has pasado treinta años de tu vida quemándote las pestañas estudiando, para salir con un título de médico, cobrando, en el supuesto de que haya oposiciones, menos de 2.000€ al mes (sí ya sé que hay mucha gente que no los gana, y que han preferido trabajar en lugar de estudiar, y no tener responsabilidades), llegas a los sesenta y cinco años y decides que ya está bien, que estás cansado, que tu salud flojea y que te conformas, aunque hayas cotizado por una base de 4.000€, con cobrar 1.800, ó 1.500, que ya no tienes gastos excesivos ni hijos que te sangren la cartera, y que lo que quieres es tranquilidad.

Pues no, ni un duro.

¡A trabajar, vago de mierda!, que hay que levantar el país.

¡Que hay que ser solidario con los que hemos dejado en el paro!.

Que no van a dejar a sus amigos sin cargo, despacho, secretaria, coche oficial, iphone, ipad, suculentas comidas de trabajo (las únicas comidas de trabajo que he conocido es el bocadillo que me llevaba a las guardias), ni viajes para hermanarnos con San Pijoburgo.

Total para que un vago, que el día menos pensado igual ni vota, se dedique unos años a tocarse las pelotas.

¿Acaso no ha aumentado la esperanza de vida hasta los 80 u 85, en el caso de las mujeres?.

Pues se aumentan unos años más de vida laboral y asunto arreglado, y si no les viene bien, que se mueran en manada para bajar la media de edad y que haya más dineritos.

Que trabaje hasta que decidan sus señorías que le quedan unos meses de vida para disfrutar tan ricamente, con la familia que no haya cascado ya, reunidos ante la cama desde donde accederá al Valle de Josafat con el pecho henchido de orgullo por el deber cumplido.

Se jubiló ayer, y ¡míralo!. No somos nada.


7 comentarios:

  1. Oye, Capi, eres merecedor total a dos galardones muy bien ganados : a la Medalla de los Sufrimientos por la Patria Lejana (aquí nadie tiene "Patria" salvo su aldea)y a una peana en en el mejor sitio de una ermita alicantina de La Penya Migjorn entre Tibi, Jijona e Ibi.

    Gusto de atesorar frases tuyas que son incopiables : "haber pertenecido, al género femenino, o información clasificada sobre qué ibuprofeno hace más efecto "

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  2. Terrible pero cierto, CT. Es lo que hay y lo que viene.

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  3. ¡Mira tu por donde, esto me afecta a mi de plano!.

    Primero pagaba una pequeña cantidad (no recuerdo los porcentajes) por tener reconocida una...no se como lo llaman ahora ¿minusvalia, discapacidad? antes se decía minusvalia, del 33%.

    De repente, este mismo año, el coste pasó a cero incluso con la nueva medida de hacer pagar algo incluso a los pensionistas por considerarme un noseque especial (supongo que es por ser tambien parado de larga duración y mayor de 52 años).

    Pero ahora con esto, resulta que voy a pagar más que nunca puesto que, como se paga POR RECETA, si voy con 7 recetas, pagaré 7 euros, y antes no pagaba más de 4,80 por todos los medicamentos.

    Menuda jugadita.

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  4. Bueno, secos como una mojama, si que nos tienen. Les faltaba el descabello, como a los toros y ya están en ello.
    Cuando acaben con todos, no se de donde van a sacar el dinero para seguir viviendo a costa del prójimo. Lo mismo se matan entre ellos y desaparece todo de una puñetera vez.

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  6. Un respeto al cartilloso, mi Capitán. ¿Qué hace un político sin un cartilloso-cartonero?.

    Pues eso, que aquí se creen que vivímos todos en el cuerno de la abundancia y que lo pagan todo los políticos y éstos son unos cicateros en cuanto se les habla de que limiten sus gastos. Pero el cartonero no dice nada de éstos, dice únicamente que "yo tengo derecho".

    Les importa un huevo si el dinero viene de reventar a los españoles, el cartonero es así, "español" como los mineros de León o los jornaleros de Marinaleda.

    Que me den, ¡hostia!.

    Así vamos.

    Un abrazo.

    Editado por errata doble con los de León.
    Que me perdonen los de esas bonitas tierras, que no es que la tenga tomada con ellos.

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  7. DON CAPI
    Mi nuevo blog está en http://tellabeltzbureau.blogspot.com.es/

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