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"...una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos." (CONSTITUCIÓN DE LOS EE.UU)

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
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Las casualidades en política no existen. Y si se produce alguna, es que está cuidadosamente preparada.

Después de haberse zampado unos cubatas, la mujer se da la vuelta, mira al hombre fijamente a los ojos y le dice:

"Oye, quiero decirte algo, yo jodo a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, su casa, la mía, en el coche...no me importa. Simplemente me encanta.

El tipo, con una sonrisa de oreja a oreja, responde,

"¿En serio?, ¡yo también soy político!...¿a qué partido perteneces tú?

SALVEMOS AL TIO PEPE

SALVEMOS AL TIO PEPE
SALVEMOS AL TÍO PEPE.

jueves, 31 de enero de 2013

BASUROLANDIA, SOCIEDAD ILIMITADA.

Una vez superado el ataque de asco; sometidas las arcadas feroces; y contenida la diarrea cada vez que enciendo el televisor, me coloco los auriculares para escuchar el "notisioso", recupero fuerzas para poder escribir un  nuevo post.

Se agolpan en mi cabeza ideas y expresiones que vendrían a ser un compendio del código penal en materia de lo que, los en ellas aludidos, considerarían como injurias, y que harían sonrojar hasta la punta del último pelo a un peón caminero, famosa figura del laboreo patrio famosa por su vocabulario soez y procaz donde lo haya.

Y es que si hago un repaso a la situación del patio de Monipodio en que, no es que se haya convertido, sino que se ha descubierto, ¡por fin!, que era esta vieja madre patria, mientras me envaino un cubata de primperán con guinda de fortasec, más que nada por no dejar inservible el portátil, lo difícil no es escribir sobre algo; lo difícil es parar.

De entrada, para abrir boca, tenemos a Mefistófeles "P punto", "Alfredo onceeme", o simplemente Rubalcaba, dando lecciones de honradez a la recua de peperos del Congreso, que viene a ser algo así como ver a Mesalina dando lecciones de castidad a una partida de pajilleras ucranianas, bajo la atenta mirada de la Valenciano, y la de borrega dopada de la Soraya sociata.

Para amenizar la jornada de este esperpéntico espectáculo de payasos siniestros, en un aquelarre que haría que las obras de Lovecraft y Poe parecieran un cuento para tranquilizar a niños con enuresis nocturnas (que se mean en la cama, vamos), aparece la Cospedal, que últimamente parece cada vez más un anuncio de Ventolín para septuagenarios asmáticos fumadores compulsivos, que yo es que cada vez que la escucho acabo como el muñeco de Michelín del aire que trago.

Pues eso, que aparece la Cospedal, y fiel a los principios de comunicación de la derecha española, y en particular del partido popular, es que hablar y cagarla, es todo uno, porque siempre aparece algún idiota, memo o tonto bienintencionado que la deja en bragas.

En este caso le ha tocado el turno a Pío, que en lugar de decirle a la sub-jefa lo de lo suyo, antes de que la atildada señora con atuendo nacional (porque cuando viste para salir en La Mancha parece que recién salida de un bar de música country de algún poblacho de Texas dispuesta a ligar con J.R.), se dirigiera a un cada vez más encabronado, y con razón, pueblo español, para decirnos que en su partido no hay nada de nada de corrupción, pues va Pío y larga que a él, el partido le largó un prestamito de unos millones, creo que cinco o seis, para restaurar su domicilio deteriorado por un atentado.

La primera reacción de Maricospe, tras las palabras de Pío, ha sido la de decir: "si él lo dice, será así".

O sea, ¡que no te enteras, Contreras!.

Pero que no se entere esta señora de lo que hay en su partido, o que haga como que no lo sabe, es normal; normal dentro de la indecencia general de los partidos.

Lo primero que he pensado yo, alma de buen corazón, ha sido que bueno, que si al pobre Pío le habían destrozado el piso esos chicos traviesos de la ETA, que según Urkullu también tienen una Leyenda Negra, pues que tampoco está mal que el partido le prestara unas perrillas para arreglar los desperfectos.

Pero una vez pasado el primer momento de idiocia (he de reconocer que en algunos momentos, machacado el intelecto después de tantas horas escuchando sandeces, también yo soy capaz de pensar bien de un político, me flagelaré las nalgas repetidas veces para que no me vuelva a pasar), me arrepiento de mi estupidez y comienzo a pensar.

Y me viene a mi mente entumecida por horas de cháchara con traficantes de ibuprofenos y paracetamoles, que, por poner un ejemplo, cientos de miles de españolitos tuvieron que pagar por aquellas fechas un interés de un 6% en sus hipotecas, más el diferencial, por no hablar de los préstamos personales, que podrían estar en un 10%, si no más, para hacer arreglos en sus cochambrosas viviendas, en nada parecidas a los señoritos políticos.

Algunos de estos pobres parias mileuristas tuvieron que gastarrse las perras en reparar sus viviendas, también destrozadas por los Bolinagas de turno, hacia quienes muestra tanta conmiseración y cristiana benevolencia el meapilas de Interior.

Y el maestro armero todavía se está pensando qué año les compensa de esos gastos.

Pero no a Pío; a Pío le soltó la pastuqui el partido, sin decir ni pío.

Y sin intereses.

Lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque el 80%, aproximadamente, de ese dinero, lo ponemos todos, incluidos los que vieron su casa destrozada por los faisanes de Rubalcaba, mientras veían como la banca que ahora tenemos que rescatar entre todos, incluidos ellos (los damnificados, o los faisanes), les sacaba las mantecas sin piedad.

O sea, que pena por Pío, y justificación por el prestamito de Pío, la justita, o sea, ninguna.

Luego, para animar el cotarro, el espectáculo de los payasos justicieros, o sea Gallardón y sus secuaces.

Indulta a los sátrapas convergentes.

Chalanea con la fiscalía catalufa para que no fuera cosa que los de Unión acabaran con sus huesos, recubiertos de bien nutridas carnes, en la cárcel.

Les hace pagar lo que presuntamente era el total de lo trincado para que Durán y Lérida more entre grandes sufrimientos en una suite del Palas "madritleño", eso sí, sin intereses.

Y como fin de fiesta, indulta a un conductor suicida al que le llevan el caso en el bufete de su hijo. Pero claro, no tiene nada que ver, ¡faltaría más!.

Pero lo mejor, lo "más mejor", de lo "más mejor", es el  motivo del indulto.

Porque este señorito, que lo mejor que le podría haber pasado es que se hubiera caído del balcón de Génova, después de trasegarse cuanta bebida espirituosa cayó al alcance de sus zarpas, en dura competición con una Corinacea personalidad; este señorito de nevadas cejas ha descubierto algo por lo que le estará eternamente agradecida esa rama tan complicada rama de la ciencia médica que es la Neurología.

Ha descubierto una nueva clase de epilepsia.

Hasta ahora, había dos clases: la que te dan unos ataques de convulsiones que tal pareces a la Pasionaria dando una arenga a los heroicos milicianos antes de violar a unas aguerridas monjas Clarisas; y el que te quedas embobado como la Soraya sociata.

Pero ahora hay una nueva clase de epilépticos: los que cuando van conduciendo por una autopista, pegan un derrape, cambian el sentido de la marcha, conducen a pijo sacado  durante 10 kilómetros en sentido contrario, y se empotran contra el primer pobre desgraciado que se encuentran.

Si después de esto no le dan el Nobel de Medicina, es que no hay justicia en este mundo.

Y para que no quede duda de quién es, mete en la cárcel a una señora que utiliza una tarjeta de crédito para comprar comida y pañales.

Por puta y por viciosa; si al menos se hubiera comprado una tele de LEDS y unas papelinas de coca para montar un orgía con unos moros de Al-Qaeda, la cosa hubiera tenido un pase, pero así...al trullo con ella.

Del Duque de la polla en ristre, el juez con chaqueta de cuero estilo agente de la Stasi (que no hay nada más patético que no aceptar que a ciertas edades hay que ser discretito en el vestir), la Infanta que vivía en Babia y que creía que los billetes crecen en la tierra como los nabos (salvo el de su partenaire, que crece en la bragueta), ¿qué podemos decir, salvo que solo falta saber hasta donde llegó la larga mano del Bourbon?.

Pues la mano llega hasta el bolsillo de todos y cada uno de nosotros, que vemos como, en lugar de darle dos hostias bien dadas a esa rata de alcantarilla (pero que desempeña con absoluta pulcritud y eficiencia su papel), que es Arturo I de Ruinolandia, lo que le va a dar es más de 9.000 millones de euros...

...para empezar.

Y como no podía faltar, ya que, como Dios y la Coca-Cola, siempre está en todas partes, el vampiro Monteratu ha echado sus garras sobre lo último que faltaba (lo último hasta que se le ocurra otra cosa, que no tardará).

Se propone esta criaturilla de la noche de la economía, hacer pagar un diezmo a Caritas y la Cruz Roja.

Digo yo que este sujeto debe proponerse formar un cuerpo de inspectores, de Igors necrófagos que viajarán con la Cruz Roja, y cuando la benemérita institución entre en un domicilio donde yazca en el suelo una anciana, presa de un ictus traicionero que la ha reducido a la condición de calabacín gimiente, levantarán un acta de los bienes de la interfecta, y ante la falta de respuesta del origen de los bienes, le incautarán hasta los tapetitos de ganchillo de la mesa camilla y la gitana del televisor. Por evasora fiscal.

Y si no los hubiere, se le extirpa allí mismo, con algún cuchillo de una cubertería obtenida como regalo (no declarado) de una enciclopedia que le compró a los nietos, la prótesis de la cadera.

También puede ir a los comedores de Caritas e incautarse de las aceitunas de la mortadela de esos que tan poco previsoramente compraron un piso, que ahora es de cualquiera de las entidades bancarias que velan por la economía de nuestro país, aunque para poder mantener este estado de gloriosa miseria haya habido que sanearlas con nuestros dineros.

Y así, día tras día, sobrevivimos en este lodazal, este muladar, esta mugre, este establo, esta cloaca, en que nos ha tocado nacer.

De aquellos polvos...todavía se están descojonando.


1 comentario:

  1. Sí, señor, DON CAPI, pero hay muchísimo más : todos los capitostes del Pepé han estado cobrando mensualmente y durante años un sobresueldo facilitado por BÁRCENAS en sus mangancias.

    Con lo que ahora se entiende el porqué los peperos no lo quitaban ya que con sus sobre mensuales les facilitaba costear las vacaciones a Suiza o a Canadá a todos esos miembros y miembras con parientes hasta el quinto grado incluídos.

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